martes, 17 de abril de 2012

Guía de Lectura de Tormento

Tormento (I) de Benito Pérez Galdós

1. Argumento y estructura

1.1. Un reencuentro en la noche (capítulo I)

Tormento comienza y termina con sendos capítulos que adoptan la apariencia de un texto teatral. El capítulo 1, especie de introducción a la novela, avanza detalles importantes de la trama a través de la conversación de dos antiguos conocidos que se reencuentran de noche en una calle de Madrid.
1.1.1. . ¿De qué trata la novela que está escribiendo Ido y quiénes son sus protagonistas?
1.1.2. Según Ido del Sagrario, ¿qué rasgos debe tener una novela para alcanzar el éxito?
1.1.3Aristóteles, es decir, Felipe Centeno, le explica a Ido que va a llevar una carta de parte
de su amo, don Agustín Caballero. ¿Cómo reacciona Ido al enterarse de quién es el destinatario de la carta?
1.1.5. ¿Qué reflexión hace entonces sobre la fantasía y la realidad?
1.1.6. Al final del capítulo, ¿de qué recurso se vale Galdós para infundirle suspense a la trama?

1.2. Los Bringas y su parentela (capítulos II-X)

Los capítulos II y III nos presentan a los Bringas, que se están mudando de casa. El narrador caracteriza con detalle a don Francisco y Rosalía, y nos indica cuáles son sus ideas políticas.

1.2.1. ¿A qué se dedica don Francisco?
1.2.2. ¿Cuál es el mayor defecto de Rosalía?
1.2.3. ¿Qué rasgo de su carácter sale a relucir durante la mudanza?
1.2.4. ¿Qué nos revela Galdós acerca de las ideas políticas de los Bringas por medio del pasaje de los cuadros?
1.2.5. En general, ¿te parece que el narrador ofrece una imagen idealizada de los Bringas o
más bien se distancia de ellos? Razona tu respuesta.

Los capítulos IV y V nos presentan a la joven Amparo y al indiano Agustín Caballero.

1.2.6. ¿Qué relación mantiene Amparo con los Bringas?
1.2.7. ¿Por qué fue acogida en su casa?
1.2.8. ¿Cómo tratan respectivamente a Amparo don Francisco y su esposa?
1.2.9. ¿Por qué Refugio, la hermana de Amparo, dejó la casa de los Bringas?
1.2.10. ¿Qué forma de vida pretende imponerle Rosalía a Amparo?
1.2.11. ¿Cuáles son los rasgos más destacables en el aspecto y el comportamiento de Agustín?
1.2.12. Según el propio Caballero, ¿a qué se debe su forma de ser?
1.2.13. ¿Cómo nos sugiere Galdós los sentimientos de Agustín?

Los capítulos VI y VII nos ofrecen nuevos datos sobre los Bringas, sus aspiraciones y el medio social en que se desenvuelven.

1.2.14. ¿Qué sueño, prácticamente irrealizable, alberga Rosalía con respecto a su hija?
1.2.15. ¿Qué atrevida hipótesis se plantea la Pipaón sobre su propio futuro?
1.2.16. ¿A qué se dedica el hijo mayor de Bringas con su amigo, el hijo de Pez?
1.2.17. ¿Qué ambición “puramente española” albergan los dos jóvenes?
1.2.18. ¿Ve Bringas tal ambición con buenos ojos?
1.2.19. Según se deduce de las palabras de don Francisco, ¿qué tipo de educación debe recibir una mujer?
1.2.20. ¿A qué va Rosalía al teatro?
1.2.21. En general, ¿cómo consiguen los Bringas aparentar lo que no son?



En los capítulos VIII y IX, Amparo y Agustín Caballero comparten confidencias en casa
de los Bringas.

1.2.22. ¿Por qué ha vuelto Agustín a Europa?
1.2.23. Al revisar su propia vida, ¿de qué se queja Amparo?
1.2.24. ¿Con qué propósito ha ido Agustín a ver a Amparo?
1.2.25. ¿Qué busca el indiano en una mujer?
1.2.26. ¿Qué diferencia hay entre los planes que había hecho Agustín y la conversación que
mantiene con Amparo?
1.2.27. Finalmente, ¿con qué palabras declara Caballero sus intenciones?

En el capítulo X, Rosalía le comunica a Amparo que Agustín está dispuesto a “dotar” a la joven.
1.2.28. ¿Qué sentido real tiene tal frase y qué sentido le da Rosalía?
El regreso de Amparo a su casa nos permite conocer a su hermana Refugio.
1.2.29. ¿En qué se diferencian físicamente las dos hermanas?
1.2.30. ¿Qué le reprocha cada una a la otra?
1.2.31. ¿Qué opina Refugio de la novela de su vecino, don José Ido del Sagrario?
1.2.32. ¿Por qué podemos decir que la joven ha tenido un sueño premonitorio?
1.2.33. En esa misma conversación, ¿qué defecto de su propio carácter confiesa Amparo?
1.2.34. Al margen de empeñar enseres, ¿qué hace Refugio para conseguir dinero?
1.2.35. Cuando Amparo se escandaliza, ¿qué hiriente insinuación le hace Refugio?

1.3. Una fiera con hábitos (capítulos XI-XVIII)

Al principio del capítulo XI, Galdós nos permite acceder a la conciencia de Amparo, que
medita semidormida. De pronto, alguien llama a la puerta, y la joven reacciona con pánico.
1.3.1. ¿Qué teme?
1.3.2. ¿Quién viene en realidad y qué es lo que trae?
1.3.3. ¿Cómo se confirma entonces lo que Ido decía en el cap. I: “Yo escribo maravillas; la
realidad me las plagia”?

En el capítulo XII, Amparo acepta el regalo de Caballero y decide agradecérselo por
carta, pero al final abandona la pluma.

1.3.4. ¿Por qué?
1.3.5. Cuando llega Refugio, ¿cómo se evidencia que Amparo es tan generosa como
inconsciente?
1.3.6. En el diálogo que sigue, ¿qué vínculo establece Refugio entre la honra y el dinero?

En el capítulo XIII, Amparo regresa a casa de los Bringas, donde recibe una noticia
“horriblemente antipática”.
1.3.10. ¿De qué noticia se trata?

lunes, 16 de abril de 2012

¿Literatura anticlerical?

La literatura española, desde sus primeras obras escritas, cuenta con una tradición que han llamado, de modo generalizador, anticlerical. Ya desde el Arcipreste de Hita aparecen críticas más o menos virulentas, siempre satíricas, que hacen relación a la vida disoluta o privilegiada de los clérigos, sobre todo de los frailes. La férrea vigilancia inquisitorial aminora este tipo de literatura en España, que tiene gran tradición en la novela europea.

En 1800, aparece en España una novela anticlerical, paradigma del género, que inicia una tendencia o corriente que cobrará indudable fuerza a lo largo del siglo, sobre todo en los períodos liberales. La fuerte presencia del clero en la vida social española a lo largo del XIX, fundamentalmente a partir de 1884, concede a los clérigos papeles protagonistas. Esta situación, hace que podamos hablar de novelas de curas o con curas. Una situación que estaba en la sociedad y los novelistas del realismo  recogen en su obra.

La crítica satírica de la vida disoluta de curas, frailes y monjas, siempre ha estado presente en nuestra literatura. El verdadero anticlericalismo reside en un ataque frontal al clero alto, la jerarquía, a los usos y costumbres arcaicas y ancladas en el pasado de la Iglesia, más tarde contra algunos sacramentos, confesión auricular y matrimonio, y finalmente, contra algunos dogmas de la Iglesia. Esto presupone un conocimiento interno de la Iglesia y del dogma y la realizan los propios curas, por cierto no exclusivamente.

Lo que hace la novela corta es continuar esta tradición y entre sus temas recoge la materia anticlerical.

Otra vertiente del anticlericalismo es mostrar que el celibato provoca aberraciones y la castidad es antinatural. Se desarrolla, de modo no muy unánime, eso sí, el tópico materia anticlerical o el cura como personaje novelesco como les tenía acostumbrados el realismo con carácter de demanda social.
Temas estos del naturalismo, entre otros muchos, cercanos al folletín, al melodrama, al sentimentalismo, temas cotidianos para la mayor parte del público lector.

Tormento, en formato digital

http://es.wikisource.org/wiki/Tormento

miércoles, 25 de enero de 2012

Tres poetas del Siglo de Oro

http://www.lluisvives.com/servlet/SirveObras/hisp/12702742025693728321435/p0000001.htm

Un estudio sobre Lope, Góngora y Quevedo muy completo

jueves, 12 de enero de 2012

LA LÍRICA AMOROSA EN EL BARROCO

La lírica amorosa en el barroco presenta las siguientes características:
  • Sigue la tradición renacentista (petrarquista) y el amor aparece como:
    • La única fuerza capaz de permanecer más allá de la muerte,
    • Como un peligroso juego de contrarios que arrastra al enamorado,
    • como una enfermedad
    • Los poemas amorosos recogen los tópicos anteriores (descriptio puellae, locus amoenus, Carpe diem), pero los unen al sentimiento de que el tiempo destructor de la belleza, de la brevedad de la vida (tempus fugit, rupit hora, comptemptus mundi).
    • La poesía amorosa también es objeto de la visión satírica que pone en solfa los ideales renacentistas: el heroísmo, la mitología, el amor y la mujer.
     AMAR ES SUFRIR (y gozar)


    En el Barroco se pone de moda un tipo de soneto, el de la definición del amor, que es cultivado con éxito en toda Europa. Consiste en el intento de expresar lo inefable (el amor) mediante paradojas, antítesis y contrarios. Y, ¿qué es amor?: "el que en todo es contrario de sí mismo". El Barroco sigue la moda que se inició en el Renacimiento y recurre a la mitología clásica y a los tópicos literarios para desarrollar -de forma mucho más compleja- un tema que no es sencillo. A los Barrocos les gustan los juegos de palabras, los paralelismos, el hipérbaton, la antítesis, la paradoja y la aliteración. Adoran la variedad y consideran un plus la dificultad.


    EL AMOR ENTRA POR LOS OJOS


    La exageración barroca lleva el tópico de los "oculos sicarii" al extremo. El enamorado no  puede sustraerse de esa mirada que le da muerte, de esos ojos traidores que abrasan.

    EL CANON DE BELLEZA: LA DONNA ANGELICATA Y EL PASO DEL TIEMPO


     El Barroco fue la edad de la apariencia y la coquetería. Las cortes europeas enfatizaron su poder mediante el arte de la apariencia y la fastuosidad. (...) lo que más destaca del Barroco es la proliferación, uso y abuso de perfumes, carmines, lunares, corsés, encajes, ropas suntuosas, zapatos de tacón, espejos, joyas, pomposidad, peinados, coquetería, en suma. No en vano, nació la palabra "maquillaje" y se extendió por varias lenguas, muchas veces como sinónimo de truco y engaño. El ideal de belleza femenino era, por tanto, bastante artificial. En cuanto al físico en sí, se pueden adivinar tras los ropajes y afeites unos cuerpos más gorditos que en el Renacimiento, pechos más prominentes resaltados por los corsés, anchas caderas, estrechas cinturas, brazos redondeados y carnosos, piel blanca, hombros estrechos. De los hombres destaca el mucho pelo (muchas veces con peluca), la piel muy blanca y las mejillas rosadas y, por encima de todo, unos trajes suntuosos de infinitas capas.
    Ramón Pérez Parejo, "El canon de belleza a través de la Historia", Espéculo, nº 34
    Los barrocos, pues, heredan por un lado el ideal femenino del Renacimiento, pero, por otro, lo complican y lo teatralizan. Los poetas se dedican a criticar en poemas satíricos el exceso de maquillaje y la preocupación de las mujeres por aparentar juventud. Los hombres hacían lo mismo (adornarse y maquillarse) pero no han quedado voces femeninas que los ridiculicen. Sólo tenemos el rumor misógino.


    En el Barroco se sigue uniendo el tema de la belleza y de la juventud con el del paso del tiempo, que aquí es mucho más amenazante. Si el Carpe diem renacentista invitaba a gozar del presente, en el Barroco recuperarán el Comtemptus mundi medieval.




     Mientras por competir con tu cabello,
    Oro bruñido, el sol relumbra en vano,
    mientras con menosprecio en medio del llano
    mira tu blanca frente el lirio bello;

    Mientras a cada labio, por cogello,
    siguen más ojos al clavel temprano;
    y mientras triunfa con desdén lozano
    del luciente cristal tu gentil cuello;



    Goza cuello, cabello, labio y frente,
    antes que lo que fue en tu edad dorada
    oro, lirio, clavel, cristal luciente.

    No solo en plata o viola troncada
    se vuelva, más tu y ello conjuntamente
    en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.


    Góngora